Mañana nos vamos todos los amigos de sidrería. Tengo muchas ganas. Lo solemos hacer casi todos los años y ya es una tradición. No me gusta mucho dar datos que puedan delatar donde vivo, de donde soy, etc. Así que sólo diré que nos desplazaremos a una localidad cercana donde vive una de mis amigas desde que se casó y disfrutaremos de un largo día, de la compañía, la comida, la bebida...
Es mi primera sidrería de soltera y, no sé, se me va a hacer raro. Nos solemos alojar en el mismo hostal todos los años. Espero que no me toque alguna de las habitaciones en las que he estado otros años con J porque me traerá recuerdos incómodos. Os podéis imaginar, después de un día de borrachera, juerga, risas... solíamos continuar la fiesta en la habitación, con el aliciente de no hacer mucho ruido para que nuestros amigos no se enteraran. Siempre me ha supuesto un problema que me oigan en esas situaciones. Curiosamente, a J le encantaba pensar que nos podían oír. Bueno, sí, tenía su punto.
Este año compartiré habitación con R, supongo, y con todas sus rarezas... En fin, es lo que tiene ir borrando recuerdos para tener otros que no estén relacionados con él. En poco más de un mes hará un año que J y yo lo dejamos así que se supone que ya he pasado por casi todas "las primeras veces sin él" (primer cumpleaños, primera Navidad, primeras vacaciones,...). Como suelo decirme a mí misma "borrar, borrar, borrar"... Me sirve de reseteo y a la vez me siento contenta de ir desvinculando las cosas a él. Pero... ¿pueden los recuerdos de un año empañar los de los ocho anteriores? Me temo que no. Sólo espero que mi reseteo no entre en un bucle infinito del que no sepa salir...
Volviendo a la sidrería, este año albergo una pequeña y oculta esperanza de encontrarme con alguien, por la noche, en algún bar. Es un chico que trabaja conmigo, que es de este pueblo y siempre me ha hecho gracia. No es para nada mi tipo pero siempre consigue hacerme reír. Va conmigo a clase de inglés en la empresa y eso también ayuda. Quiero decir que no coincido con él en el terreno laboral sino en un ambiente mucho más distendido en el que nuestra actividad favorita es meternos con el gilipollas del profesor, un cuarentón de Liverpool asqueroso que, cuando habla en español, lo suele hacer con acento andaluz, porque tuvo una novia sevillana que, por supuesto, le dejó.
Le puse en preaviso de que iría a su pueblo este finde y me dijo que SEGURO que nos veíamos. Ojalá, es muy majete, me encanta su sonrisa y me alegrará la noche. ¿Te imaginas, volver al hostal con él y mandar a R a otra habitación? :-) No, eso no puede pasar. El domingo os cuento qué tal fue la cosa. Por cierto, mi padre va mejor, ya le han quitado las sondas, el oxígeno y algún trasto más que le habían puesto. A ver cómo va evolucionando después. Y por último, tema dieta, apartado hasta nueva orden. No tengo voluntad para controlarme y me estoy poniendo hasta arriba de todo lo que pillo. El tema de mi padre me dispara la ansiedad y el finde se presenta con comilona así que intentaré no pasarme demasiado pero no me voy a rayar. Sé lo que tengo que hacer para volver a bajar algún kilo que me sobra pero ahora mismo no puedo y no voy a seguir amargándome. No hay dieta hasta nuevo aviso.

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