martes, 15 de marzo de 2011

Caprichos del destino

Hoy, cuando volvía del trabajo, conduciendo bajo una cortina de agua (no ha parado en todo el día) iba escuchando la radio y han puesto esta canción de Rihanna "Only girl" que consigue levantarme siempre el ánimo. He subido un montón el volumen y me he acordado de un chico con el que me lié en agosto, porque sé que le encanta esa canción. Y en ese momento ha pasado un camión de esos gigantes que te obligan a orillarte a la cuneta con el apellido de este chico en letras enormes escritas en la lona. ¿Casualidad? ¿Destino? Me pasa tantas veces...
No os he contado nada sobre el fin de semana. Me lo he pasado en grande. ¿Os acordáis que os dije que había un chico de mi trabajo que iba a estar en el mismo pueblo...? Lo vi. Fue el sábado por la tarde en la calle más concurrida del pueblo. ¿Y qué hice yo? Esconderme como una asquerosa cobarde!!!
No sé, me entró el miedo escénico y no me atreví a acercarme a saludarle... En fin, perdí la oportunidad (la oportunidad de qué? A ver, so pava...)
Bueno, la cosa es que, volviendo al tema del destino, parece que algo se empeña en que yo me tope con este chico una y otra vez.
Lunes, hora de comer. Se acerca a la mesa donde me siento siempre con mis compañeros, se sienta a mi vera (Ana se había levantado a calentar el tupper en el microondas) y me pregunta a ver qué tal mi finde. Casualidades de la vida.... el chico que estaba a su otro lado también había estado en su pueblo ese día. Breve conversación, sí, muy agusto, el tiempo nos respetó... y entonces vuelve Ana con su plato de lentejas humeantes y me lo espanta.
Martes, media mañana y suena mi teléfono. "Hola, soy $#%&@". No he entendido nada y digo con voz impertinente: "Perdona??". "Que soy $#%&, puedes bajar a mover tu coche que no me deja salir del parking?" (aquí ya empiezo a sospechar que ese que habla es él). A la que bajo, pregunto con algo de esperanza a ver si a alguien le suena que haya alguien con el nombre $#%&... Y hay quien me contesta: "No, hombre, será JM, que se habrá puesto nervioso y lo habrá dicho tan rápido que no le habrás entendido".
Bajo al parking, llueve a mares, y en una atractivísima posición de encorbamiento me dirijo a mi coche, peleo con mi bombín oxidado, intento sonreír al que espera (sí, era él, horror!) mientras el agua me chorrea desde la cabeza y le dejo salir del sitio donde YO le había encajonado... ¿¿¿Se puede ser más torpe???
Como ya estoy harta de que el destino decida unilateralmente que me lo debo encontrar a todas horas (con mi consecuente ridículo), mañana voy a ir a clase de inglés aunque arda Troya y venciendo mi pereza mañanera. A las 8 h estaré puntual en clase y así intentaré mostrar una mejor cara que la de hoy...
Os dejo con una canción que relata perfectamente ese pensamiento que me cruza la cabeza cuando el destino, la casualidad o lo que quiera ser hacen que se alineen los planetas y pasen estas cosas.

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