Hay momentos que la vida te pide que te quedes quieta, que no hagas NADA, que no enredes. Yo lo interpreto como señales de que he sobrepasado alguna línea, que he tomado un camino equivocado y que es mejor que vuelva a donde estaba. Sin embargo, esto me ocurre siempre que intento algo nuevo. ¿Quizá no sea una señal negativa? ¿Quizá es lo que uno siente cuando decide cambiar, el vértigo, el miedo a lo desconocido?
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