martes, 5 de abril de 2011

Inteligencia emocional

Estoy haciendo un curso sobre inteligencia emocional y estoy apasionada. Me interesa todo lo que nos cuenta la psicóloga que lo imparte. Me encantaría poder quedar con ella una tarde y que analizara mi conducta, mi forma de actuar, mis creencias, mis traumas...
Hemos hecho un egograma y ha salido que tengo muy desarrollados un par de estados del yo: el padre crítico y el niño sumiso. Todo eso unido a un yo adulto bastante pobre... casi me lo he tomado a mal... Cuando la profesora lo ha visto me ha dicho: "Buuufff, tú tienes que ser de armas tomar... eres la pequeña de tus hermanos?". Yo flipando claro. Pues sí, lo soy.

Por lo visto el padre crítico domina mi carácter, juzgándome a mí misma y a los demás sin piedad. Eso ya lo sabía. Pero mi niño sumiso calla y traga ante las críticas por mis inseguridades, fruto de creencias y críticas arraigadas en mí durante los primeros cinco años de vida... Toma ya.

Siempre me ha atraído la psicología y saber por qué hacemos unas cosas y no otras, qué nos influye y cómo para que actuemos de una manera u otra. Apasionante. Si me hiciese rica y no tuviera que trabajar para pagar la hipoteca me dedicaría a estudiar estos temas.

Por lo demás, sin novedades... y sin noticias de A. El subidón del domingo ya pasó y ahora necesito saber qué va a pasar, si habrá más encuentros alguna noche de sábado, si quedaremos alguna vez sin cubatas encima y a la luz del día, si me contactará alguna vez o nunca más sabré nada de él... qué incertidumbre... En cualquier caso, estoy motivada con casi todo: la dieta da sus frutos (he dejado los anticonceptivos y me estoy desinflando como un globo, qué fuerte), el revolcón del domingo me ha dejado como nueva (quiero más...), el curso de inteligencia emocional me va a ayudar a autoconocerme, automotivarme y autocontrolarme,.... vaya, que me encuentro bastante bien. Además, los pensamientos autodestructivos sobre J están más rato ausentes que presentes y eso sí que es un descanso para mi mente.

Por cierto, (espero que te des por aludida y sepas que me dirijo a ti), no sé si me lees pero yo sí te leo y pensando en ti volví a escuchar esa canción de Extremoduro que tú y yo sabemos y que hacía meses que no escuchaba. Cada vez me resulta un poquito menos triste y espero que tú también te vayas sientiendo cada vez mejor con todas tus cosillas. Un beso.

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